La esencia de la navidad

Te recomiendo para esta navidad un pequeño vídeo, que no puedo cargar como otras veces, pero que puedes ver pinchando aquí.

http://www.youtube.com/watch?v=yXmqMFmwd50

Felicidad y éxito

Recientemente se publicaba en la revista Forbes, especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, un estudio de investigación realizado por la Universidad de Chicago, en el que se daba a conocer que los sacerdotes conforman el colectivo de profesionales más felices de la sociedad norteamericana. Le seguían el colectivo de los bomberos, y otras profesiones con alto componente humanista y altruista.
Se agradece este dato “provocativo”, que nos da la oportunidad de testimoniar la salud de nuestra vocación sacerdotal, en medio de unas circunstancias más bien adversas. A lo largo de mi vida me han preguntado con frecuencia –y últimamente más- sobre el grado de satisfacción con el que he vivido como cura y ahora como obispo. Puedo decir en verdad que he sido, soy, y con la gracia de Dios espero seguir siendo, inmensamente feliz. Lo cual no implica que en mi vida no haya dolor y dificultades… Por eso mi respuesta ha sido siempre la misma: “Aunque sufro, soy muy feliz”. Sufro por mis propias miserias, pero también sufro en la misma medida en que amo; porque no puedo ser indiferente a los padecimientos de quienes me rodean, ni a la pérdida de sentido en la vida de tantos. Es más, no creo en otro tipo de felicidad en esta vida. La felicidad “rosa”, carente de problemas y de preocupaciones, no sólo no es cristiana sino que, simplemente, “no es”.
Es posible que resulte más fácil entender la felicidad sacerdotal en otro tipo de contextos sociales, como es el caso de los misioneros, quienes ordinariamente pueden “tocar” los frutos de su entrega generosa. Pero, ¿cómo puede un sacerdote ser feliz en una sociedad secularizada y anticlerical? Me atrevo a decir que sería una tentación y un error identificar la felicidad con el éxito social. La Madre Teresa de Calcuta repetía con frecuencia: “A mí Dios no me ha pedido que tenga éxito; me ha pedido que sea fiel”. El camino de la felicidad, pasa necesariamente por el de la fidelidad. La felicidad sin fidelidad es un espejismo, una mentira. No existe felicidad sin fidelidad. Y no olvidemos que la fidelidad comporta pruebas, incomprensiones, purificaciones, persecuciones…
Escuché en unos Ejercicios Espirituales que nuestra felicidad es proporcional a la experiencia de Dios que podamos alcanzar en esta vida. (Por cierto, me atrevo a apostar que la Universidad de Chicago se olvidó de las monjas contemplativas en su estudio estadístico, porque de lo contrario ellas habrían alcanzado el primer puesto en el ranking de “felicidad”. ¡Y si alguno lo duda, que haga la experiencia de tocar la puerta de algún monasterio!).
En definitiva, sólo cuando somos conscientes de que venimos del Amor y de que al Amor volvemos, es cuando podemos dar lo mejor de nosotros mismos con plena alegría. Y si tenemos en cuenta que la felicidad no es perfecta hasta que no se comparte, la segunda clave de la felicidad sacerdotal consiste en ser un instrumento de Dios para la vida del mundo. ¡Humilde instrumento de Dios!… ni más, pero tampoco menos.
Ni que decir tiene que la felicidad del sacerdote no es automática por el hecho de haber recibido las Órdenes Sagradas. Difícilmente podrá haber mayor desgracia que la vivencia del sacerdocio en abierta infidelidad. Recuerdo unas palabras del padre Arrupe, quien fue prepósito general de la Compañía de Jesús: “Le pedí a Dios morir antes que serle infiel. Porque la muerte también es apostolado, mientras que la tibieza del sacerdote es la ruina de la cristiandad”. Desligar el sacerdocio de la búsqueda de la santidad, es tanto como divorciarlo de la felicidad.
Nuestra diócesis de San Sebastián necesita sacerdotes, y sacerdotes santos; es decir, sacerdotes felices. También el conjunto de la sociedad los necesita, porque una y otra vez estamos comprobando lo que decía Bernanos: “Un cura menos, cien brujos más”. Y el genial y provocativo Chesterton lo formulaba así: “Necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir, pero también necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos”.
Hoy, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, celebramos en las diócesis vascas el Día del Seminario. En este curso hemos iniciado una nueva etapa en la andadura de nuestro Seminario Diocesano. Es obvio que la escasez de candidatos al sacerdocio que padecemos en estos momentos, puede llevar a un empobrecimiento en su convivencia y formación. Por ello, nuestros seminaristas están ahora integrados en el Seminario de Pamplona, donde, entre semana cursan sus estudios teológicos; mientras que los fines de semana realizan sus prácticas de pastoral en nuestras parroquias. Tenemos el deber de poner todos los medios posibles para que los jóvenes que han sentido la llamada al sacerdocio, puedan discernirla y formarse en el ambiente más enriquecedor posible.
No tengo la menor duda de que el aumento de vocaciones sacerdotales dependerá en buena medida de nuestra perseverancia en la oración, de nuestra fidelidad y amor a la Iglesia de Cristo, y en especial, del testimonio de santidad y alegría de nosotros, los sacerdotes. ¡Que Santa María Inmaculada dé la gracia del “sí” a cuantos sean llamados al “feliz sacerdocio”!

San Sebastián 11 de diciembre de 2011
Jose Ignacio Munilla
Obispo de San Sebastian

JMJ Madrid 2011


“Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Estas palabras de San Pablo han sido el lema de las jornadas mundiales de la juventud que hemos tenido la gracia de vivir en Madrid estos días.  Y estas mismas palabras las hemos visto hechas realidad en un clima de alegría profunda, convivencia colaboradora y pacífica. Un tapiz multicolor de razas, idiomas y espiritualidades en plena sintonía de credo y en un ambiente de profunda oración y conversión han tenido como cumbre unidos al Papa, la adoración a la Eucaristía.  

El Papa nos ha dirigido a lo largo de estos días palabras inolvidables, que han penetrado en nuestros corazones y que ahora nos toca a nosotros meditar y hacer realidad en nuestras vidas. 

Las jornadas han estado repletas de momentos significativos y de multitud de anécdotas que recordaremos y nos sostendrán durante mucho tiempo. Somos más fuertes que la tormenta, y ninguna dificultad puede hacernos abandonar la lucha si nos unimos a Cristo. El Papa nos ha animado a poner a Cristo como fundamento de nuestras vidas, a conocer lo que creemos, a tener una fe más profunda que la de nuestros padres porque son mayores las dificultades que tenemos que superar, a ir a Misa el domingo, a acercarnos al perdón, a ser testigos de la fe en el lugar donde estemos…. y a poner por obra lo que cada uno haya oído en su interior.

En la página oficial de la JMJ tienes mucha información y vídeos sobre cada día.

Página oficial de la JMJ Madrid 2011

En la página del vaticano están colgados todos los contenidos.

Pincha aquí para acceder a la página.

En la página oficial del Opus Dei hay descargables con el conjunto del mensaje de las jornadas muy bien elaborados. Te los recomiendo.

Accede a los descargables pinchando aquí.

En verano, Dios va donde tu vayas (4)

 

Ayudas para algunas actividades de tiempo libre

Tratar de fomentar las actividades al aire libre y usar de manera educativa los medios audiovisuales que también transmiten valores es una buena manera de educar. 

Enlaces de Cine, lecturas y tiempo libre.

 Infórmate del valor formativo de películas, libros y actividades en las que van a participar tus hijos. No todo lo que está de moda o de estreno es conveniente. Elige tú en que valores quieres formar.

En este blog, en la barra lateral de la derecha hay un apartado de “enlaces descanso” que conecta con páginas muy útiles para consultas sobre cine, tv, recomendaciones de literatura infantil y juvenil, páginas sobre la familia, etc.

Algunos aspectos sobre la Televisión:

  • Tener una sola televisión en casa ayuda a conocer la programación que ven tus hijos y ayuda a que disminuya el individualismo en la familia.
  • Procura que la TV no invada los momentos de familia importantes: comidas, tareas, juegos. Que no sea la televisión la que imponga sus horarios.
  • Usa la televisión para fomentar el dialogo familiar: comenta lo visto. Escucha a sus hijos y observa como reaccionan. Si observas violencia, explica a tus hijos por que no es buena y distingue realidad de ficción.
  • No utilices el televisor para premiar o castigar. Con ello solo lograras sobredimensionarla.
  • Autocontrólate tu mismo en el uso de la televisión, porque los hijos imitan. Busca los mejores programas, ya que los hay.
  • Si consideras que algo haría mal a otra persona, ten por seguro que a ti también te dañará.

 Algunos aspectos sobre los Videojuegos:

  • Antes de comprar infórmate bien.
  • Atiende a la clasificación que viene en la envoltura. Hay películas infantiles cuyo videojuego no es para ese público.
  • Elige videojuegos que fomenten la participación de varios competidores para que puedas jugar con tus hijos. Los juegos on line tienen el inconveniente de que tus hijos jugarán con desconocidos.

En verano, Dios va donde tu vayas (3)

 

NUESTRO MEJOR ALIADO: trato con Dios

 Dios está totalmente dispuesto a ayudarnos pero se lo tenemos que pedir y no podemos dejarlo pasar.

Los padres -primeros educadores de los hijos- de la misma manera que enseñamos a vestirse, a comer, a andar… enseñamos a tratar a Jesús. Ser cristianos es un tesoro que no podemos guardar para nosotros, queremos hacer partícipes de ese tesoro especialmente a los más cercanos, a las personas que más queremos, nuestros hijos. Lo mismo que cuando hemos leído un libro o visto una película que nos ha gustado mucho, no paramos de recomendarla a nuestros amigos.

Con Dios las vacaciones no existen,

más bien nos vamos de vacaciones con Él.

No se trata de hacer grandes cosas, solo de rezar en familia para que Dios esté presente en sus vidas y así como por ósmosis aprendan a tratarlo con naturalidad.

Rezar al levantarnos y acostarnos

Bendecir la mesa antes de comer.

Dar gracias a Dios por las cosas que tenemos, recurrir a su ayuda cuando necesiten algo, etc.

Participar de la Santa Misa los domingos.

Sin duda el tesoro más grande que tenemos los cristianos es la Santa Misa. Por eso el domingo es el día más importante de la semana, porque es el día de Jesús y lo celebramos con la Santa Misa. Es muy probable que nuestras hijos se aburran, que no quieran ir a Misa porque no la entienden, y nuestra misión es ayudarles a valorar y querer cada día más la Santa Misa.

¿Cómo?

 Hablando con ellos, explicándoles lo que supone y significa (y para eso primero tendremos que formarnos nosotros) y sobre todo con nuestro ejemplo. Tienen que ver hecho realidad que el domingo es el día más importante de la semana, y que lo más importante de ese día es la Santa Misa. Por eso al programar el plan de fin de semana hay que tener previsto poder asistir a Misa el domingo o la víspera. No da igual ir o no ir; los cristianos tenemos la necesidad de ir a Misa los domingos, es el momento en el que Dios nos da las fuerzas para seguir adelante y sobrevivir.

 ¿Qué podemos hacer para cuidar más la Santa Misa?

1. Buscar horarios de Misa (se puede hacer por Internet en http://www.misas.org)

2. Sentarse en los bancos de adelante: evitamos distracciones y nuestras hijos ven mejor lo que pasa, están más atentos.

3. Cuidar la forma de vestir: no es lo mismo ir a la playa que a Misa.

4. Llegar puntuales: cuidamos la puntualidad en ir a clase, en llegar al cine… No podemos hacer esperar a Jesús. ¿Haríamos esperar a una persona importante?

5. Que nos oigan contestar: pronunciar bien, vocalizando, para que ellos oigan y aprendan. Echarles una miradita animándoles a que participen.

6. Que nos vean atentos y que nos vean rezar: por ejemplo después de la comunión, con mucho respeto. Podemos animarles a que ellos también se pongan de rodillas y recen. Al acabar la Misa, como Jesús todavía está dentro de nosotros, es recomendable quedarse unos minutos dando gracias.

7. El respeto al sacerdote: cuando entra nos ponemos de pie, esperamos a que salga para salir.

En verano, Dios va donde tu vayas (2)

Mochila del superviviente:

1. Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Aprovecha la eucaristía dominical ahora con más tiempo libre.

2. Vive la familia. Dialoga, juega sin prisas, reza en familia.

3. Vive un valor. Piensa en que virtud o valor concreto pueden crecer tus hijos. Busca la manera de transmitírselo de forma positiva a través de las vuestro ejemplo en las actividades de cada día y a través de pequeños retos que ellos se marquen.

Es el mejor regalo que podemos hacerles. Las virtudes les convertirán en personas recias, capaces de proponerse grandes metas y de llevarlas a cabo; personas que sabe lo que quieren, que no se asustan ante los obstáculos; y sobretodo personas felices.

Esta lucha por adquirir las virtudes requiere esfuerzo, pero vale la pena. Vale la pena dejar que nuestros hijos se cansen, luchen, lo intenten una y otra vez; vale la pena exigirles aunque pueda costarnos a nosotros verles cansadas, que sufren; ellos esperan que nosotros les exijamos, primero con nuestro ejemplo.

Vale la pena enseñar el VALOR DEL ESFUERZO. Pero tenemos que tener en cuente que no hay esfuerzo si no hay motivo. Sin MOTIVACIÓN es imposible que alguien luche por una meta. Sin una meta, sin un objetivo… no existe el movimiento. Por tanto, es básico conocer, aplicar y generar las motivaciones que impulsan al niño, para lo que debemos conocer y escuchar a los hijos, entrenándoles en la capacidad de motivarse a sí mismos.

Algunas ideas prácticas:

 Insistirles en el DOMINIO DE SÍ venciendo el mal humor, acabando todos los proyectos que han empezado y dominando la impaciencia.

 Enseñarles el valor de la OBEDIENCIA. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los adultos: no hay que tener miedo a exigir.

 Un gran regalo: el ORDEN; que se den cuenta de que cada cosa tiene su sitio y que antes de empezar algo nuevo, lo anterior tiene que quedar recogido. Algunos ejemplos concretos pueden ser: hacerse la cama, dejar la ropa bien guardada en el armario, colgar la ropa mojada al volver de la piscina…

RECIEDUMBRE: que aprendan a hacer en cada momento lo que deben y no solo lo que les apetece. Algunos ejemplos concretos: pueden ayudar con un encargo en casa, comer de todo, evitar quejas aprendiendo a sonreír.

4. Vive la amistad. Haz de las reuniones con amigos y familiares momento de escucha, ayuda, diálogo, enriquecimiento y respeto a las demás personas.

5. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétalos y respeta sus bienes.

6. Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la vanagloria.

7. Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.

8. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco se toma vacaciones.

9. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, descubre la presencia de Dios y da gracias por todo.

El texto de esta entrada está en parte inspirado en las palabras de D. Pedro Carpintero en el Boletín MFC nº 96.

En verano, Dios va donde tu vayas. (1)

Llega el verano y con él, las merecidas vacaciones. Es una época en la que, tenemos más tiempo libre. ¡Tengamos también tiempo para Dios!.

El verano se puede convertir en el invierno del alma si le damos vacaciones a nuestra vida de fe, o se puede convertir en un momento de gracia para profundizar en la oración, la formación en la Verdad de Cristo, vivir la Caridad, dedicar más tiempo a nuestra familia…

No se puede ser cristiano a tiempo parcial: a Jesucristo se le sigue siempre o no se le sigue, porque “nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 24).

Somos cristianos en casa y en la Iglesia, en el lugar de trabajo y en el lugar de descanso, en verano y en invierno. Hemos de vivir así, con Cristo y en Cristo, todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos… Eso es lo que se llama unidad de vida.A esto estamos llamados y capacitados por el Bautismo y la Confirmación. A ser autenticamente lo que somos: Hijos, herederos, testigos, apótoles…

Estos días haremos algunas propuestas que no aparecen en los folletos de las agencias de viajes. En la mayoría de los casos se trata de alternativas sencillas, baratas. Porque estamos convencidos de que los mejores momentos, los más felices, son los que empleamos para amar a Dios y a los demás.

Transmitir este ánimo a nuestros hijos hará que este verano se convierta en un hito importante en su formación y educación.

El objetivo es no cejar en el empeño de hacer de los hijos personas felices, personas que quieren a Dios y que se dan a los demás.