Archivo de la categoría: CREO

Felicidad y éxito

Recientemente se publicaba en la revista Forbes, especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, un estudio de investigación realizado por la Universidad de Chicago, en el que se daba a conocer que los sacerdotes conforman el colectivo de profesionales más felices de la sociedad norteamericana. Le seguían el colectivo de los bomberos, y otras profesiones con alto componente humanista y altruista.
Se agradece este dato “provocativo”, que nos da la oportunidad de testimoniar la salud de nuestra vocación sacerdotal, en medio de unas circunstancias más bien adversas. A lo largo de mi vida me han preguntado con frecuencia –y últimamente más- sobre el grado de satisfacción con el que he vivido como cura y ahora como obispo. Puedo decir en verdad que he sido, soy, y con la gracia de Dios espero seguir siendo, inmensamente feliz. Lo cual no implica que en mi vida no haya dolor y dificultades… Por eso mi respuesta ha sido siempre la misma: “Aunque sufro, soy muy feliz”. Sufro por mis propias miserias, pero también sufro en la misma medida en que amo; porque no puedo ser indiferente a los padecimientos de quienes me rodean, ni a la pérdida de sentido en la vida de tantos. Es más, no creo en otro tipo de felicidad en esta vida. La felicidad “rosa”, carente de problemas y de preocupaciones, no sólo no es cristiana sino que, simplemente, “no es”.
Es posible que resulte más fácil entender la felicidad sacerdotal en otro tipo de contextos sociales, como es el caso de los misioneros, quienes ordinariamente pueden “tocar” los frutos de su entrega generosa. Pero, ¿cómo puede un sacerdote ser feliz en una sociedad secularizada y anticlerical? Me atrevo a decir que sería una tentación y un error identificar la felicidad con el éxito social. La Madre Teresa de Calcuta repetía con frecuencia: “A mí Dios no me ha pedido que tenga éxito; me ha pedido que sea fiel”. El camino de la felicidad, pasa necesariamente por el de la fidelidad. La felicidad sin fidelidad es un espejismo, una mentira. No existe felicidad sin fidelidad. Y no olvidemos que la fidelidad comporta pruebas, incomprensiones, purificaciones, persecuciones…
Escuché en unos Ejercicios Espirituales que nuestra felicidad es proporcional a la experiencia de Dios que podamos alcanzar en esta vida. (Por cierto, me atrevo a apostar que la Universidad de Chicago se olvidó de las monjas contemplativas en su estudio estadístico, porque de lo contrario ellas habrían alcanzado el primer puesto en el ranking de “felicidad”. ¡Y si alguno lo duda, que haga la experiencia de tocar la puerta de algún monasterio!).
En definitiva, sólo cuando somos conscientes de que venimos del Amor y de que al Amor volvemos, es cuando podemos dar lo mejor de nosotros mismos con plena alegría. Y si tenemos en cuenta que la felicidad no es perfecta hasta que no se comparte, la segunda clave de la felicidad sacerdotal consiste en ser un instrumento de Dios para la vida del mundo. ¡Humilde instrumento de Dios!… ni más, pero tampoco menos.
Ni que decir tiene que la felicidad del sacerdote no es automática por el hecho de haber recibido las Órdenes Sagradas. Difícilmente podrá haber mayor desgracia que la vivencia del sacerdocio en abierta infidelidad. Recuerdo unas palabras del padre Arrupe, quien fue prepósito general de la Compañía de Jesús: “Le pedí a Dios morir antes que serle infiel. Porque la muerte también es apostolado, mientras que la tibieza del sacerdote es la ruina de la cristiandad”. Desligar el sacerdocio de la búsqueda de la santidad, es tanto como divorciarlo de la felicidad.
Nuestra diócesis de San Sebastián necesita sacerdotes, y sacerdotes santos; es decir, sacerdotes felices. También el conjunto de la sociedad los necesita, porque una y otra vez estamos comprobando lo que decía Bernanos: “Un cura menos, cien brujos más”. Y el genial y provocativo Chesterton lo formulaba así: “Necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir, pero también necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos”.
Hoy, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, celebramos en las diócesis vascas el Día del Seminario. En este curso hemos iniciado una nueva etapa en la andadura de nuestro Seminario Diocesano. Es obvio que la escasez de candidatos al sacerdocio que padecemos en estos momentos, puede llevar a un empobrecimiento en su convivencia y formación. Por ello, nuestros seminaristas están ahora integrados en el Seminario de Pamplona, donde, entre semana cursan sus estudios teológicos; mientras que los fines de semana realizan sus prácticas de pastoral en nuestras parroquias. Tenemos el deber de poner todos los medios posibles para que los jóvenes que han sentido la llamada al sacerdocio, puedan discernirla y formarse en el ambiente más enriquecedor posible.
No tengo la menor duda de que el aumento de vocaciones sacerdotales dependerá en buena medida de nuestra perseverancia en la oración, de nuestra fidelidad y amor a la Iglesia de Cristo, y en especial, del testimonio de santidad y alegría de nosotros, los sacerdotes. ¡Que Santa María Inmaculada dé la gracia del “sí” a cuantos sean llamados al “feliz sacerdocio”!

San Sebastián 11 de diciembre de 2011
Jose Ignacio Munilla
Obispo de San Sebastian

Anuncios

El hombre que hacía milagros

Recorremos durante los tiempos del año litúrgico la vida de Jesús. Después de la resurrección es tiempo de Pascua, y todo lo que sucedió anteriormente adquiere su más profundo sentido.  

El hombre que hacía milagros es una película excepcional para grandes y pequeños que relata la vida de Jesús.

En ella se puede ser testigo de el quécómoporqué y en el minuto 122 el para qué de todo el relato.

Precisamente en ese momento empieza nuestra participación más activa en esta historia. La Iglesia, que somos cada uno, tenemos el encargo de continuar su misión a través de nuestras propias vidas.

Resuenan con fuerza en nuestro corazón las palabras de Jesús antes de la Ascensión: “Id por toda la tierra y haced discípulos en todas las naciones, (…) el Espíritu Santo vendrá sobre vosotros (…) y yo siempre estaré a vuestro lado hasta la consumación de los siglos.

Jesús asciende al cielo y así nos abre el camino de unión con Dios que todos estamos llamados a recorrer. Sigue a nuestro lado, pero para verle y permitirle que se manifieste a través nuestro necesitamos tener bien abiertos los ojos de la fe. Por eso necesitamos la acción urgente del Espiritu Santo que acude el día de Pentecostés para edificar esa Iglesia visible de un Jesús aparentemente invisible.

Al Espíritu Santo, que recibimos especialmente en el Sacramento de la Confirmación, y que nos asiste a lo largo de nuestra vida acudimos con esta oración compuesta por San Josemaría:

 

“¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad… He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

 

¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras….”

Fátima y Juan Pablo II

No se puede recorrer la vida de Juan Pablo II sin encontrarse en ese camino la presencia maternal de la Virgen.

Y uno de sus gestos de madre,

le salvó la vida. 

 

Hace 30 años, el 13 de mayo de 1981 Juan Pablo II -que llevaba poco más de dos años como Pontífice- sufrió un atentado de mano del turco Alí Agca en la Plaza San Pedro.

Esta fecha coincide con el aniversario del día en que la Virgen se apareció a tres niños en Fátima. Durante su convalecencia, el Papa pidió un informe sobre las apariciones de Fátima, lo estudió en detalle y llegó a la conclusión que debía su vida a la amorosa intercesión de la Virgen.

Un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima para “agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud”.

Un año más tarde, Juan Pablo II donó al santuario de Fátima la bala que le extrajeron, que está engarzada en la aureola de la corona de la imagen mariana que preside el santuario.

Juan Pablo II consagró solemnemente el mundo entero al corazón inmaculado de María, siguiendo una de las recomendaciones dadas por la Virgen a los pastorcitos. Tras un encuentro con la hermana Lucía, la tercera vidente y única sobreviviente de Fátima, Juan Pablo II repitió la consagración dos años más tarde junto a todos los Obispos del mundo.

¿Qué pidió la Virgen en Fátima?

Además de peticiones concretas el mensaje de Fátima contiene un aspecto de exigenca universal: es necesario desagraviar al Señor por todos los pecados cometidos, hacer penitencia, rezar el Rosario, difundir la devoción la Corazón Inmaculado de María, y rezar mucho por el Papa.

Podemos repetir lo que decían los pastorcitos:

“Dios mío, yo creo, yo adoro y yo te amo!, te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no confían y no te aman!”

“¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.”

Si quieres saber más pincha aquí.

El rostro de la Virgen en distintas partes del mundo

Ayer hablando con Laura le pregunté cómo se vive en su familia en el mes de Mayo, porque se que quieren mucho a la Virgen y estaba segura de que le harían algo especial.

Como ya me suponía, no me decepcionaron ni Laura y ni su familia.

“El mes de Mayo se vive en mi casa como todos los meses. Solamente que antes de la cena, nos encontramos en el cuarto de estar y sacamos el álbum de la Virgen. El famoso álbum es una colección  de distintas advocaciones de la Virgen en todo el mundo. Cada día le toca a uno leer la que más le guste que no se haya leído y después rezamos el rosario. Los más pequeños rezan algún misterio y los mayores lo rezamos entero. Nos encanta leer la historia de cada advocación y siempre añadimos alguna nueva.”

¡Buena forma de celebrar el mes de mayo en familia.!   

En el colegio Erain unos alumnos de secundaria han hecho un trabajo que te va a gustar mucho. Es un reportaje mundial sobre la Virgen, para que la familia de Laura y otros muchos que se unan a esta idea, engorde su álbum. Les damos la enhorabuena.

Puedes verlo en este enlace:

Imágenes de la Santísima Virgen en los 5 continentes.

Santo Súbito

Esto pedimos para Juan Pablo II el día de su muerte, millones de personas en el mundo entero, unidas por la impresión de la huella de una vida santa en cada uno de nuestro corazones.

Impresión que a partir de ahora seguirá aumentando en tantos otros gracias a su beatificación.

El viernes primero de abril de 2005, Juan Pablo II estaba en agonía en su habitación del Vaticano. Le comunicaron que había miles de jóvenes en la plaza de San Pedro y en todo el mundo, acompañándole con su oración en esos momentos. Emocionado, el Santo Padre nos dirigió sus últimas palabras:

“os he buscado tantas veces…

ahora vosotros habéis venido a mí,

y yo os lo agradezco.”

 

Nuestro Papa de la Paz, el Papa de los jóvenes, no se ha ido, ahora nos ayuda más desde el cielo. Ha dado su vida por Cristo, por la Iglesia, por mí. Queremos seguir su ejemplo.

¡Qué sentimientos tan parecidos a los de tu corazón, Jesús! Nos buscas siempre, sin cansarte. De muchas formas diferentes sales a nuestro encuentro, lo das todo por nosotros. Y cuando por fin tienes respuesta tu corazón se enternece, se alegra, siente consuelo, se llena de agradecimiento, quiere necesitar del nuestro.

Queremos ser discípulos tuyos. Como los apóstoles, como Juan Pablo II, como tantos santos que te han querido a lo largo de la Historia. Buscarte, encontrarte y amarte. Pero solos no podemos, necesitamos acercarnos perseverantemente a la oración, beber la gracia de los Sacramentos y cogernos de la mano de la Virgen, especialmente en su mes de mayo

para poder seguir el grito que nos ha dado fuerza tantas veces

¡No tengáis miedo,

abrir de par en par las puertas a Cristo.!

Madre mía, siempre que lo necesitamos estás. Ayúdanos.

Poder perdonar y poder pedir perdón

El perdón es el único muro capaz de contener el mal. Su único límite. Su remedio. ¿Quieres borrar el mal de ti mismo y de los demás?  perdona, acoge el perdón y enseñalo a otros.

Así nos lo demuestra el Señor estos días con su ejemplo. Te recomiendo que escuches esta conferencia en la que encontrarás argumentos para el perdón. Seguro que encontrarán eco en tu comportamiento de cada día y te ayudarán a vivir en amor.

Vídeo 1: ¿Qué hacer cuando hay entre dos personas una herida?.  ¿Porque la gente que se enfadada se chilla? ¿Porqué la gente que se quiere se susurra? ¿Por qué no me siento querido? Querer sin humillar. Querer el bien del otro y querer al otro. ¿El amor se puede expresar sin perdón? Si no vuelves a mi corazón yo también salgo perdiendo. ¿Que busco en la confesión? El perdón o los complementos

Vídeo 2: ¿Qué busco cuando ofrecezco el perdón? ¿Acogemos el perdón?. El que no acoge, ahoga. ¿Qué manifiesta el gesto de pedir perdón? ¿Qué sientes cuando te piden perdón? ¿Qué sientes cuando acogen tu perdón? ¿Quién gana? A Dios le duele cuando no le pedimos perdón, porque no le reconocemos en su misericordia y ternura.

Vídeo 3: ¿Qué es lo que nos separa? Aniquilar el mal con el perdón. Las heridas del alma cuando pasan por el perdón, nunca dejan cicatriz. Dos bombas atómicas: la soberbia (puedo vivir sin ti) y el egoismo (no te necesito) causan la crisis mundial. ¡No me importa el otro!.  Solo una bomba más poderosa lo sana: el perdón.

Vídeo 4: El perdón es más que volver a empezar, es recuperar lo que tenía y adquirir mucho más. ¿Cuántas veces tengo que perdonar?. El día que diga “basta” digo “nunca te he querido por ti mismo (he querido de ti lo que me compensaba)” y “no se querer de verdad”. El amor nunca puede decir “basta”.

Vídeo 5: El querer no depende del otro. Depende solo de mi. Eso hace el Señor. “Tengo sed”. ¿Nos podemos cansar en el querer?. ¿Es buena la culpa?. ¿Es buena la penitencia?. El amor acoge las iniciativas del otro.

Vídeo 6: Penitencia ¿es pasar factura?. Por el camino del perdón se enseña a querer. 

Sí a la JMJ

 Este buen vídeo muestra cómo se acogió en Cantabria la JMJ. Desde entonces muchos se han ofrecido y se están preparando para recibir a peregrinos del mundo, y para estar en onda ellos mismos para aprovechar al máximo este acontecimiento.

Nada mejor para comprobarlo que la carta de Marina P. de 2º de BAC al periódico, para contarnos sus motivos y animarnos a todos a participar:

Sr. Director: Soy una chica de 17 años. Este año me estoy preparando junto con otros muchos jóvenes de mi ciudad, para las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebrarán en Madrid el próximo agosto de 2011.

Como cristiana, puedo decir que este es un acontecimiento que merece la pena vivir y que ha cambiado los corazones de muchos.

Esto fue lo que el Santo Padre, Benedicto XVI, comunicó en su encuentro con los jóvenes de Brasil (2007): “los años que estáis viviendo son años que preparan vuestro futuro. El mañana depende mucho de como estéis viviendo el hoy de la juventud.”

¿Cuántos jóvenes en todo el mundo están buscando -lejos de Dios pero con grandes ideales- un planteamiento de vida que les lleve a mejorar como personas y les conduzca a encontrar el sentido y la verdad de su vida?

Las Jornadas Mundiales de la Juventud son una gran oportunidad para que todos los jóvenes del mundo conozcan el mensaje de Cristo y vivan, junto con millones de personas, una experiencia que recordarán siempre como una invitación a construir un futuro siendo hombres y mujeres felices, siendo buenos cristianos “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (San Pablo).

Marina Portal.