Días de Retiro

Para dar en la diana…

A mi como a todos lo que me importa es         “ser feliz”

¿Necesito a Dios para ser feliz?     ¿Dios me necesita?

¿Me conoce Dios personalmente?        ¿Le importo?

 

¿Quién soy yo?        ¿Qué sentido tiene mi vida?

¿Estoy construyendo mi vida sobre bases sólidas?
¿ ?  Qué inquieta mi corazón      

¿Hay respuestas a tantas preguntas? ¿tiene Dios respuestas?
¿O es mejor no hacerse preguntas?

  

¿Te contentas con ser buenecito?

¿Buscas de verdad la Verdad? ¿Te atreves a pensar (en serio, no en serie)? ¿Llegas al fondo o te tranquilizas con las penúltimas respuestas?

 

¿luchas de verdad por ser mejor? 

¿Aspiras a ser amigo personal de Dios? ¿Te atreves a leer los Evangelios? ¿Te atreves a mirar a Jesucristo a los ojos?

 

Si eres de l@s que quieren encontrar

a Cristo en su vida:

¡Bienvenid@ a un curso de retiro!

 

¿qué ¿que es un retiro??

Es una costumbre que desde hace muchos, muchos, años ha ayudado y sigue ayudando a mucha, mucha gente.

Se trata de hacer un ( … ) de un par de días para pensar en compañía de Dios. Sin distracciones. A fondo …  Tomar decisiones y ¡mucha fuerza para sacarlas adelante!

Durante esos días tendrás muchas ayudas para encontrar respuestas.

La principal la del Espíritu Santo que ¡no te dejará sola!.

Participarás en ratos de oración y charlas que te centrarán en distintos temas. Podrás compartir, escuchar y hablar de todas las cosas con Jesús en la Santa Misa y en el Sagrario. Tendrás el apoyo de la Virgen.

Todo contribuirá a lo más importante: que ¡TUS DECISIONES! den mucho fruto.

Recuerda las palabras del Papa a los jóvenes en Sidney:

 

Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones. Liberad estos dones. Que la sabiduría, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandeza”.

  
“¡Que mediante la acción del Espíritu Santo, los jóvenes tengan la valentía de llegar a ser santos! Esto es lo que necesita el mundo, por encima de cualquier otra cosa”.

 

“Tenemos que permitir que el amor de Dios penetre en la dura costra de nuestra indiferencia, de nuestra aridez espiritual, de nuestro conformismo ciego con el espíritu de nuestro tiempo. Solo entonces podemos permitirle que encienda nuestra imaginación y plasme nuestros deseos más profundos. Por eso, la oración es tan importante: la oración cotidiana privada en la tranquilidad de nuestros corazones y ante el Santísimo Sacramento y la oración litúrgica en el corazón de la Iglesia”.

 

Una nueva generación de cristianos está llamada a contribuir a la construcción de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada con atención, no rechazada o temida como una amenaza y por tanto, destruida. Una nueva época en la que el amor no sea ávido o egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los demás, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie alegría y belleza. Una nueva era en la que la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y del egoísmo que dañan nuestras almas y envenenan las relaciones humanas”

 

“Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo que seáis profetas de esta nueva época, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente al Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad”

 

“¡No tengáis miedo de decir que “sí” a Jesús, de hallar vuestra alegría en hacer su voluntad, donándoos completamente para llegar a la santidad y usando vuestros talentos al servicio de los demás!”.

 

ADELANTE……