La Virgen

El amor tiene una característica particular: su fin es permanecer. Por naturaleza, el amor es duradero.

María tuvo que enfrentarse a muchas dificultades a consecuencia del sí que dijo al Ángel. Simeón profetizó que una espada le atravesaría el corazón. Cuando Jesús tenía doce años pasó los peores momentos que cualquier madre puede experimentar cuando, durante tres días, perdió a su Hijo. Y después de la actividad pública de Jesús, sufrió la agonía de estar presente en su crucifixión y muerte. A través de tantas pruebas, permaneció siempre fiel a su promesa, sostenida por el Espíritu de fortaleza. Y fue recompensada con la gloria.

 

Debemos permanecer fieles al sí con que aceptamos la oferta de amistad por parte del Señor.

 

 Sabemos que no nos abandonará nunca que nos sostendrá siempre con los dones del Espíritu. María aceptó la “propuesta” del Señor en nuestro nombre. Dirijámonos a ella y pidámosle que nos guíe en las dificultades para permanecer fieles a la relación vital que Dios entabló con cada uno de nosotros”.

 

¡Queridos jóvenes: hemos visto que el Espíritu Santo realiza la maravillosa comunión de los creyentes en Cristo Jesús. Fiel a su naturaleza de dador y al mismo tiempo de don, actúa ahora sirviéndose de vosotros. Haced que el amor unificador sea vuestra medida, el amor duradero vuestro desafío, el amor que se entrega vuestra misión”. Benedicto XVI a los jóvenes en Sydney

 

María es tu madre y nunca te dejará solo si acudes a ella. Nosotros No queremos ni podemos dejarla sola”.

 

Encontraras buenos motivos

y maneras de acudir a tu madre.

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