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En verano, Dios va donde tu vayas. (1)

Llega el verano y con él, las merecidas vacaciones. Es una época en la que, tenemos más tiempo libre. ¡Tengamos también tiempo para Dios!.

El verano se puede convertir en el invierno del alma si le damos vacaciones a nuestra vida de fe, o se puede convertir en un momento de gracia para profundizar en la oración, la formación en la Verdad de Cristo, vivir la Caridad, dedicar más tiempo a nuestra familia…

No se puede ser cristiano a tiempo parcial: a Jesucristo se le sigue siempre o no se le sigue, porque “nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 24).

Somos cristianos en casa y en la Iglesia, en el lugar de trabajo y en el lugar de descanso, en verano y en invierno. Hemos de vivir así, con Cristo y en Cristo, todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos… Eso es lo que se llama unidad de vida.A esto estamos llamados y capacitados por el Bautismo y la Confirmación. A ser autenticamente lo que somos: Hijos, herederos, testigos, apótoles…

Estos días haremos algunas propuestas que no aparecen en los folletos de las agencias de viajes. En la mayoría de los casos se trata de alternativas sencillas, baratas. Porque estamos convencidos de que los mejores momentos, los más felices, son los que empleamos para amar a Dios y a los demás.

Transmitir este ánimo a nuestros hijos hará que este verano se convierta en un hito importante en su formación y educación.

El objetivo es no cejar en el empeño de hacer de los hijos personas felices, personas que quieren a Dios y que se dan a los demás.

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Un aplauso

Dedico un fuerte aplauso a quienes se atraven a defender la vida

 

desde el minuto “O”.

 

No entiendo a los árbitros que pudiendo ellos jugar, sancionan con sus normas LA VIDA DE OTROS, haciendo ocupar millones de banquillos en lugar de llenar campos de juego. Felicito a la afición que con iniciativas y entusiamo, suple “torpeza de árbitros” y “desconcierto de jugadores “. Agradezco la guía clara de quien dice sin miedo que “esta “colaboración no es como otra cualquiera. Lloro por quienes habiendo recibido el don de la vida, nunca tendrán la oportunidad de jugar su juego.

Grito: “vive y deja vivir”.

¿Actúas? ¿Actúo?

  • Reza y haz rezar.
  • Infórmate sobre este tema para no opinar a la ligera.
  • Habla en favor de la vida siempre que puedas. En la tienda de chuches, en el cole, en el bus, en el chino de la vuelta de la esquina…
  • Apoya, informa y pon en contacto con organizaciones preparadas para ello a quien sufre una situación difícil y solo encuentra una alternativa.
  • Felicita: a quien tiene un hijo a pesar de un riesgo, a los padres del hijo no deseado pero bienvenido, a quien espera el trecero, cuarto, quinto, …. .
  • Ayuda a que muchos visualicen cómo es el niño no nacido.

En el minuto “O” cada niñ@ tiene YA toda la información genética que le hace único, irrepetible, con una vida propia y distinta a la de su madre. A las 10 semanas, está perfectamente formado -¡de cabeza a pies!-. Todo lo que necesita es tiempo, alimento y un entorno especial para seguir creciendo.

Los no nacidos no pueden hablar por si mismos. Habla tu por ellos.

Pin Pies provida. Pertenecen a un niño no nacido de 10 semanas de gestación. Pedidos 955 942 797 y en este blog.

 

Chirimiri

Recuerdo que cuando era pequeña me escondía bajo la mesa camilla del cuarto de estar para no perderme algunas series de TV que me estaban prohibidas. No entendía por qué mis padres se empeñaban en no permitirnos ver lo que otros veían, solo porque la pantalla quedase marcada con 1 ó 2 rombos desde el inicio de la emisión.

Gracias a Dios y a mis padres la “operación camilla” nunca daba resultado. Y a pesar de mi denuncia a la clara injusticia que suponía esta medida acompañada de un buen enfado, la primera y última escena que se me permitía ver era el techo de mi habitación observado desde la cama a modo “carta de ajuste”.

Y es que mis padres pertenecen a ese sector de educadores arcaicos, aburridos y poco modernos que ponen sus propias reglas porque prefieren elegir a tragar.

Mi ingenuidad + una no pequeña ración de chulería me hacían estar segura de mi madurez para discernir lo que en las series se proponía y de mi inmunidad para no dejarme afectar por ello.

Ahora pienso que la TV es como el chirimiri, calabobos o como quiera llamarse. Una fina y apenas perceptible lluvia (en el mejor de los casos)  que sin embargo al rato de estar expuesto a ella te acaba calando hasta los huesos.

El que traga, se pone libremente delante de la TV sin selección previa. Pero vende a otros su libertad para configurar valores, ideas y emociones con los que quiere empaparse, porque lo que llueve en TV se lo dan elegido.

El que elige, decide libremente cuándo ponerse delante de la TV porque selecciona lo que ve, y escoge los modelos con los que quiere modelarse.

La coherencia se define por la Real Academia como conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Produce fuertes cortocircuitos y desconexiones interiores dejarse educar por fuentes contrapuestas y contrarias. Es distinto saber que existen, a dejarse moldear por ellas.

Por eso merece la pena elegir en serio y no en serie. Pensar en el valor de lo elegido. Y tener el coraje de quedarse con lo bueno aunque sea diferente.

No te dejes llevar cada día por el “sobre la marcha”. Pon esfuerzo en informarte. Estos enlaces pueden hacer esta importante tarea más fácil:

TV ON LINE

CINE

DE TODO

En educación SI hay secretos

Leyendo el libro “Cuando habla el corazón” de Javier Abad, me tropecé con unas palabras que no quiero retener solo en el libro, por si no te las encuentras. Son sencillas e incluso obvias, pero exigentes y fecundas si las hacemos más propias. Me parece una buena forma de abrir brecha en el tema de ayudar a los hijos.

La educación continúa la generación, engendra cada día vida nueva en los hijos; y cuando se trata de educación cristiana, por su medio el Espíritu Santo da vida sobrenatural. Los educadores complementan en el colegio la labor paterna y materna. Las palabras que siguen, aunque dirigidas a los padres, son igualmente válidas para los educadores de sus hijos.

no enseñéis a vuestro hijos a rezar, que no aprenderán: rezad vosotrosJuan Pablo II.

La oración no se enseña; se comunica; se trasmite por contacto, como el lenguaje. Los pequeños hablan porque oyen a sus padres, utilizan sus términos, se impregnan de su acento;  se les pegan sus ademanes. Tal sucede con las virtudes y hasta con los defectos que hayan en el hogar desde que nacen: se les prenden como el color, como el aroma, como el polvo del ambiente. No son las cualidades que los padres tratan de inculcar, ni los conflictos que quieren evitar: es lo que realmente los niños tocan y viven y aspiran mientras crecen.

Si encuentran en la casa que el espíritu de oración llena el ambiente con naturalidad, obrarán sin que nadie tenga que enseñarles. En la familia reciben el tesoro de la oración, el secreto de ese lenguaje expresivo de los hijos de Dios. Allí encuentran el enfoque sobrenatural de los sucesos corrientes; allí aprenden a responder con coherencia a cada situación fácil o complicada. Allí respiran la fe para practicar con equilibrio “innato” una conducta cristiana en medio del diario vivir con todas sus vicisitudes.

Para poder hablar de Dios a los niños, se necesita una íntima unión con Él que irradie a los demás; que el niño perciba tan real como las cosas que le rodean, sin extrañezas, sin afectación, sin aspavientos; entonces sí, ahí sí, los niños oran con espontaneidad como caminan, como comen.”

Te pregunto y me pregunto ¿Qué más podemos hacer?

Hay seguro muchas respuestas. Ell@s aún necesitan nuestro ejemplo.

Pues ánimo y a por ello.