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Fátima y Juan Pablo II

No se puede recorrer la vida de Juan Pablo II sin encontrarse en ese camino la presencia maternal de la Virgen.

Y uno de sus gestos de madre,

le salvó la vida. 

 

Hace 30 años, el 13 de mayo de 1981 Juan Pablo II -que llevaba poco más de dos años como Pontífice- sufrió un atentado de mano del turco Alí Agca en la Plaza San Pedro.

Esta fecha coincide con el aniversario del día en que la Virgen se apareció a tres niños en Fátima. Durante su convalecencia, el Papa pidió un informe sobre las apariciones de Fátima, lo estudió en detalle y llegó a la conclusión que debía su vida a la amorosa intercesión de la Virgen.

Un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima para “agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud”.

Un año más tarde, Juan Pablo II donó al santuario de Fátima la bala que le extrajeron, que está engarzada en la aureola de la corona de la imagen mariana que preside el santuario.

Juan Pablo II consagró solemnemente el mundo entero al corazón inmaculado de María, siguiendo una de las recomendaciones dadas por la Virgen a los pastorcitos. Tras un encuentro con la hermana Lucía, la tercera vidente y única sobreviviente de Fátima, Juan Pablo II repitió la consagración dos años más tarde junto a todos los Obispos del mundo.

¿Qué pidió la Virgen en Fátima?

Además de peticiones concretas el mensaje de Fátima contiene un aspecto de exigenca universal: es necesario desagraviar al Señor por todos los pecados cometidos, hacer penitencia, rezar el Rosario, difundir la devoción la Corazón Inmaculado de María, y rezar mucho por el Papa.

Podemos repetir lo que decían los pastorcitos:

“Dios mío, yo creo, yo adoro y yo te amo!, te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no confían y no te aman!”

“¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.”

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Signos y señales

Un signo “significa” algo. Acogemos un signo cuando entendemos y vivimos lo significado. Si matamos el vivir, el interés por el signo se apaga. Poco a poco desaparece de nuestras costumbres y muere en nuestras vidas su valor. 

Nos cuenta el Papa una anécdota que nos ayuda a valorar los signos en la vida del cristiano.

“Personalmente , jamás olvidaré con qué devoción y con qué recogimiento interior mi padre y mi madre nos santiguaban, de pequeños, con el agua bendita. Nos hacían la señal de la cruz en la frente, en la boca, en el pecho, cuando teníamos que partir, sobre todo si se trataba de una ausencia particularmente larga. Esta bendición nos acompañaba, y nosotros nos sentíamos guiados por ella: era la manera de hacerse visible en la oración de los padres que iba con nosotros, y  la certeza de que esta oración estaba apoyada en la bendición del Redentor. La bendición suponía también, una exigencia por nuestra parte: la de no salirnos del ámbito de esta bendición. Bendecir es un gesto sacerdotal: en aquel signo de la cruz percibíamos el sacerdocio de los padres, su particular dignidad y su fuerza. Pienso que este gesto de bendecir, como expresión plenamente válida del sacerdocio común de los bautizados, debería volver a formar parte de la vida cotidiana con mayor fuerza aún, empapándola de esa energía del amor que procede del Señor.”  Benedicto XVI

Tus signos

El catecismo nos recuerda queLos sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. (1131).”

1667 y sg “… los sacramentales son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia.

Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).

Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal: todo bautizado es llamado a ser una “bendición” (cf Gn 12,2) y a bendecir. (…) No confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella.

La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles  […] sean santificados por la gracia divina que emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios

Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones.

Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

¿haces con frecuencia la señal de la cruz? ¿bendices la mesa? ¿sabes para que sirve el agua bendita? ¿como significas lo que como cristiano quieres vivir?

 

Como los primeros cristianos

Te has preguntado alguna vez 

¿Cómo vivían los primeros cristianos la cuaresma?

La celebración de la Pascua del Señor, constituye, sin duda, la fiesta primordial del año litúrgico.

De aquí que, cuando en el siglo II, la Iglesia comenzó a celebrar anualmente el misterio pascual de Cristo, advirtió la necesidad de una preparación adecuada, por medio de la oración y del ayuno, según el modo prescrito por el Señor.

Surgió así la piadosa costumbre del ayuno infrapascual del viernes y sábado santos, como preparación al Domingo de Resurrección.

Paso a paso, mediante un proceso de sedimentación, este período de preparación pascual fue consolidándose hasta llegar a constituir la realidad litúrgica que hoy conocemos como Tiempo de Cuaresma.

Pero ¿Porqué la ceniza? ¿cómo y cuando empieza a vivirse la cuaresma? ¿Porqué cuarenta días? ¿porqué la penitencia y el ayuno?

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Fuente: www.primeroscristianos.com

En cuaresma “redescubrir” el Bautismo

 Nos lo recomienda el Papa en este año 2011, y lo explica en su mensaje para la Cuaresma del que te hago un extracto y del que puedes leer también su versión completa.

Nos recuerda el Papa queEl Bautismo, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo. Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. (…)

  
El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos.
  
El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. (…) 
  
 En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración
 
En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.
 
 Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo.
  
Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo.
 
Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.”


Adoración al Santísimo Sacramento

Los cristianos creemos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

 Esto significa que sabemos que está allí presente Cristo como una persona realmente presente: nos ve, nos oye, nos espera, se acerca y nos busca, se inmola por nosotros en la Santa Misa. Aunque no le vemos con los ojos, por la fe sabemos que está ahí.

 En los ratos de bendición y exposición del Santísimo manifestamos nuestra fe adorando a Jesucristo expuesto sobre el altar en una Custodia.

 La adoración es reconocer que Jesús es mi Señor, que Jesús me señala el camino que debo tomar, me hace comprender que sólo vivo bien si conozco el camino indicado por él, sólo si sigo el camino que él me señala.

 Los primeros viernes de mes, hay costumbre de hacer velas al Santísimo en muchos lugares del mundo.

Algunos días del año, por ejemplo en la fiesta del Corpus Christi esa bendición va acompañada por las procesiones con el Santísimo en las que le llevamos por las calles de la ciudad, danto testimonio de nuestra fe.

¡Vale la pena!

Alegría, razas, colores, diferentes maneras de rezar, papa, JMJ, Madrid 2011, ilusión, sueño,   confirmarse, segundo pentecostés, recibireis la fuerza del Espíritu Santo, experimentar su presencia, adorar, confianza en la voluntad de Dios, lo que para mi era imposible ha sido posible, me ha tocado el corazón, pensé en mi confirmación y fue como una segunda confirmación, Dios me llama a convertirme, trasmitir, testigos, ALEGRÍA que se contagia, no somos solo unos pocos, apoyar al papa con la ORACIÓN, papa de respuestas, ADELANTE, te llama, APOSTOLADO, solo por aquella mirada VALIÓ LA PENA.

Bienvenido a casa

Yo soy Iglesia, tú eres Iglesia, Él es Iglesia, nosotros somos la Iglesia …