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Como los primeros cristianos

Te has preguntado alguna vez 

¿Cómo vivían los primeros cristianos la cuaresma?

La celebración de la Pascua del Señor, constituye, sin duda, la fiesta primordial del año litúrgico.

De aquí que, cuando en el siglo II, la Iglesia comenzó a celebrar anualmente el misterio pascual de Cristo, advirtió la necesidad de una preparación adecuada, por medio de la oración y del ayuno, según el modo prescrito por el Señor.

Surgió así la piadosa costumbre del ayuno infrapascual del viernes y sábado santos, como preparación al Domingo de Resurrección.

Paso a paso, mediante un proceso de sedimentación, este período de preparación pascual fue consolidándose hasta llegar a constituir la realidad litúrgica que hoy conocemos como Tiempo de Cuaresma.

Pero ¿Porqué la ceniza? ¿cómo y cuando empieza a vivirse la cuaresma? ¿Porqué cuarenta días? ¿porqué la penitencia y el ayuno?

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Fuente: www.primeroscristianos.com

En cuaresma “redescubrir” el Bautismo

 Nos lo recomienda el Papa en este año 2011, y lo explica en su mensaje para la Cuaresma del que te hago un extracto y del que puedes leer también su versión completa.

Nos recuerda el Papa queEl Bautismo, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo. Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. (…)

  
El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos.
  
El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. (…) 
  
 En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración
 
En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.
 
 Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo.
  
Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo.
 
Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.”


En cuaresma ¡mójate!

¡Líbrate de la momia!

 

De Egipto llamé a mi hijo (Mt 2 15), dice la Escritura, del país de las pirámides y las tumbas y los sarcófagos, del país donde embalsaman a los muertos, y quién sabe si también a los vivos, del país de las momias, de allí rescata el Dios vivo a sus hijos, del territorio de los zombis, los fantasmas y los espectros, los hijos del Dios vivo no se dejan liar, se resisten a las vendas enrolladas de la mentira, a la tranquila y dorada y plácida comodidad del sarcófago

  

Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida (Sal 114, 9), caminaré aunque me hinque las piedras y me pinchen los cardos, prefiero un corazón desgarrado a un corazón disecado, antes arrepentido que amojamado, me moveré en el territorio de la Gracia, que mana leche y miel

me moveré en la Iglesia, que es la Tierra prometida,

 

¡Líbrate de la momia!, esa bruja que hay en ti, san Pablo lo llamaba el hombre viejo (Efesios 4, 21), el carcamal que cada cual lleva dentro, cenizo, resabiado, siempre quejándose:

“no vale la pena”,

“lo he intentado muchas veces”,

“me gustaría pero no puedo”,

“el ambiente está crudo, si usted supiera”,

“ya me conozco”.

¡No es cierto!:

nunca te conoces lo bastante como para estar seguro de lo que puedes o de lo que quieres.

Vale ya de renquear: es preciso nacer de nuevo (Jn 3, 7).

Y todos estamos por nacer, por hacer, por madurar, por convertir.

La conversión es aquel parto, doloroso y gozoso, en que la madre y la hija son la misma: ¡Sácate de dentro a esa persona maravillosa que hay en ti!

www.darfruto.com “el hombre viejo”.

Hoy empieza la Cuaresma. Empiezas??? …  conversión, ORACIÓN, deseo de quitar lo que empaña la entrega, volver a empezar, confesión, PENITENCIA, apertura a la  vida de la gracia, esperanza de mejorar cada día un poco, AYUNO, preparación para el anuncio del Reino, ruptura de las ataduras del pecado, capacitación para recibir la fuerza salvadora de Dios, 40 días de ayuno del Hijo de Dios, fecundidad, corazón puro, espíritu recto, camino hacia el tiempo fuerte de Semana Santa, preparación para la celebración de la Pascua, oración y sacrificio…  transformación de la momia en Hij@.