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Lorca y Japón

De nuevo, en poco tiempo y en distintas partes del mundo la tierra nos juega una mala pasada, de la que sabemos que es costoso recuperarse.

En todo este desastre todo el mundo se vuelca. Hay un terremoto muy superior al que produce daño material. Es el terremoto de miles de iniciativas solidarias de oración y acción para subsanar tanto daño.

Este mal va a generar mucho bien, gracias a la generosidad de mucha gente. Pasado el tiempo y superada la dificultad, los habitantes de Lorca recordarán el duelo por lo perdidola alegría de produce el calor de una solidaridad que ni imaginaban que existía y la insustituible ayuda de Dios para superar esta difícil circunstancia.

Siempre hay una razón para vivir…

Limosna… dar una razón al que la necesita. 

Hay personas que no quieren vivir “como viven”,

pero querán vivir si otros ayudamos a que su vida sea diferente.

Jornada por la vida – 25 de marzo de 2011

Refuerzos para Japón

Muchas personas están sufriendo´en estas islas por el terremoto del día 11. Nadie se queda indiferente ante tanto dolor. Nosotros, además de la ayuda material que podamos prestar desde la distancia, enviamos ayuda para afrontar estos momentos a través de nuestra oración y sacrificio. Tenemos un gran motivo para vivir con más generosidad el tiempo de Cuaresma.

¿Sigue vivo Dios …… en Haití?

   

Ante tanto desastre que sigue aumentando se me viene a la cabeza esta pregunta, título de un buen libro que te recomiendo escrito por J.P Manglano y M. Santamaría.   

    

Trascribo algunas ideas respecto al “misterio del dolor” que pueden ayudar a una aceptación acompañada, aunque no pueda ser del todo comprendida.     

    

Dios ha hecho el mundo así: bueno y para vivir. De hecho, en los planes originales de Dios, el hombre estaba libre de las enfermedades, del dolor, de la ignorancia e incluso de la muerte. Después de un tiempo de vida, necesario para madurar en el amor, el hombre pasaría directamente, sin pasar por la muerte, a ese estado de plenitud definitiva que es el Cielo.   

    

Pero el hombre se rebeló contra Dios. La muerte y el mal entraron en el mundo como consecuencia del pecado. Y la gran cantidad de miserias y males que hay hoy en el mundo es fruto de nuestros pecados. Nos podemos preguntar cómo puede Dios permitir que los hombres cometamos tantas maldades.   

   

    

Al pensar en esto, hay que tener en cuenta que el primero que sufre con los males del mundo es Dios.    

    

Para darse cuenta de que sufre, no hay más que ver lo que ha hecho para remediar esos males: hacerse hombre y padecer en su propia carne las consecuencias del pecado, hasta morir en la Cruz para salvarnos.”   

    

“El dolor siempre tiene algo que decirnos. El verdadero dolor –decía Dostoievski–, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.    

    

El sufrimiento une a las personas, las abre a la compasión, y las hace volverse en busca de las causas de las cosas. Las hace más comprensivas, más sensibles a la pena y a la soledad de otros. Es quizá uno de los principales ingredientes de la maduración afectiva de las personas. Por eso decía Tommaseo que el hombre a quien el dolor no educó, siempre será un niño.” A.Aguiló.   

    

    

Dios no causa el dolor, pero es 100% solidario con él y nos ayuda a sacar del sufrimiento grandes bienes. A través del dolor y de nuestro esfuerzo en solucionarlo viene en nuestra ayuda, y no reconocerla es cegar la fuente del autentico consuelo.   

  

  

No somos indiferentes a tanto sufrimiento, por eso enviamos ayuda a todos los afectados con nuestras oraciones y en la medida de nuestras posibilidades aportaciones para mitigar las consecuencias de este desastre.