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No te dejes confundir porque…

No confundas la Iglesia con los defectos de los cristianos, ni con imagenes distorsionadas.

Ya los apóstoles eran limitados… pero la grandeza de la Iglesia nunca fue su perfección.

La Iglesia es un gran tesoro… pero hay que querer descubrirlo.

Busca de verdad, la verdad.

  y cuéntasela a todos…

 

“Lo que escuchais al oído,

propagadlo desde la azotea.”

 

Evangelio según San Mateo 10, 27

  

 

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Pregunta Marta cuál es el horario del Papa.

Benedicto

Contesté muy segura que en una ocasión lo vi escrito en un libro, y me comprometí a encontrarlo para el próximo día. Pero rastreando los libros que he leído sobre nuestro “buen Papa” no he logrado encontrar ningún indicio de su horario.

 

Por lo tanto me veo obligada a renunciar de momento a los detalles y decir a Marta que…

 

Se que tenía planeado un horario apretado pero tranquilo en su Baviera natal para leer y escribir.

 

Se que explicó a un grupo de peregrinos alemanes, poco tiempo después de ser Papa lo que trascribo a continuación: 

 “Nunca pensé en ser elegido Papa, ni hice nada para que así fuese. Cuando, lentamente, el desarrollo de las votaciones me permitió comprender que, por decirlo así, la ‘guillotina’ caería sobre mí, me quedé desconcertado. Creía que había realizado ya la obra de toda una vida y que podía esperar terminar tranquilamente mis días. Con profunda convicción dije al Señor: ¡no me hagas esto! Tienes personas más jóvenes y mejores, que pueden afrontar esta gran tarea con un entusiasmo y una fuerza totalmente diferentes. Pero me impactó mucho una breve nota que me escribió un hermano del Colegio Cardenalicio. Me recordaba que durante la Misa por Juan Pablo II yo había centrado la homilía en la palabra del Evangelio que el Señor dirigió a Pedro a orillas del lago de Genesaret: ¡Sígueme! Yo había explicado cómo Karol Wojtyla había recibido siempre de nuevo esta llamada del Señor y continuamente había debido renunciar a muchas cosas, limitándose a decir: Sí, te sigo, aunque me lleves a donde no quisiera. Ese hermano cardenal me escribía en su nota: “Si el Señor te dijera ahora ‘sígueme’, acuérdate de lo que predicaste. No lo rechaces. Sé obediente, como describiste al gran Papa, que ha vuelto a la casa del Padre”. Esto me llegó al corazón. Los caminos del Señor no son cómodos, pero tampoco hemos sido creados para la comodidad, sino para cosas grandes, para el bien. Así, al final, no me quedó otra opción que decir que sí. Confío en el Señor, y confío en vosotros, queridos amigos. Como os dije ayer, un cristiano jamás está solo.”

Se que con sus años + el peso que debe suponer guiar la Iglesia nunca hubiese elegido por propia iniciativa semejante carga.
 
Se que el horario de cada día se parecerá mucho al programa de gobierno que describió el día de su elección.

“Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia.”

 
Se que su horario está minuto a minuto cuajado de respuestas generosas a Dios.

 

Se que el Señor ha elegido un altavoz discreto y sereno, de mensaje profundo y sencillo.

 

Se que no vale mirarle con prisas o superficialmente porque al Papa Benedicto se le conoce cuando se le lee y se le piensa, más que cuando se le ve.

 

Se que aunque no le hacen falta recomendaciones porque brilla con luz propia era el brazo derecho de Juan Pablo II.

 

Se que agradezco todos los días tener este Papa en primer lugar porque su director de recursos humanos es el mismo Dios.

 

Se que la duda de Marta nos sirve para apoyar con nuestros minutos sus minutos para que continúe trabajando por la Iglesia.

 

 Solo me queda agradecer a Marta su pregunta y prometer que seguiré buscando.

Llueven piruletas

¿Te imaginas…. una escalera sin peldaños, un candado sin cerradura, un rabo sin cerdo, una raqueta sin cuerdas, un árbol sin tronco, un reloj sin manecillas o un “castor” en el portal de Belén?

Para entrar en la escena de tu vida cristiana y cumplir tu misión “de primera”, tienes que saberte el papel. Completamente. Sin medias tintas. Sin cambiar letras. ¡Por una letra! ¡Lo que puede pasar por cambiar solo una letra…!

Saber para vivir.

Vivir sabiendo como hacerlo.

 Por eso estudia, aprende y piensa también sobre tu fe. Para que nos te pase como al “castor” que oía campanas pero no sabía bien dónde……

 piruleta-de-corazon

El Barbero

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello, y entablo una conversación con la persona que le atendió. De pronto, tocaron el tema de Dios.

– El barbero dijo: Yo no creo que Dios exista, como usted dice.
– Por que dice usted eso? – pregunto el cliente..
– Es muy fácil, al salir a la calle se da cuenta de que Dios no existe.
O…..dígame, acaso si Dios existiera, ¿habría tantos enfermos?
¿Habría niños abandonados?
Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad.

No puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.

El cliente se quedo pensando, y no quiso responder para evitar una discusión.

Al terminar de cortarse el cabello, el cliente salió del negocio y vio a un hombre con la barba y el cabello largo.

Entro de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
– Sabe una cosa? Los barberos no existen.
– ¿Como? Si aquí estoy yo.
– No…! dijo el cliente, no existen, si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre.

barbudo– Los barberos si existen, es que esas personas no vienen hacia mi.
– Exacto…! dijo el cliente.

Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria. Y el barbero se quedo pensando…