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Domingo de Resurrección

Celebramos la Resurrección del Señor que al tercer día de su muerte, tal como había anunciado, salió del sepulcro triunfante y glorioso para nunca más morir. Esta es la fiesta más importante del año. Su fecha está fijada en el Domingo siguiente al primer plenilunio del equinoccio de primavera, y de ella dependen todas las fiestas variables del calendario cristiano.

Jesús, vences el pecado con tu muerte y resurrección, así nos abres las puertas del cielo. ¡ ¡ ¡ Quiero estar allí en primera fila! ! !. Cuento con tu ayuda, gracias Jesús.

Con esto nos enseñas que también nosotros debemos vencer el pecado y cuidar la pureza de nuestra alma.

todo esto, ha servido para algo.

 Si Jesús está conmigo, tengo fuerza para decir no al mal.

Deja claro el camino en su Iglesia.

Jesús no me deja solo, se queda acompañandome en la Eucaristía cada día de mi vida.

Deja los Sacramentos para ayudarme a ir al cielo. Por ejemplo deja el Sacramento de la Confesión para poder pedir perdón cuando manche mi alma con el pecado.

He ganado una Madre, ¡y que Madre!, la Virgen.

Piensa tú y descubre mucho más

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Sábado Santo

 

Jesús ha muerto, un soldado le abrió el costado con la lanza y al instante brotó sangre y agua. José de Arimatea y Nicodemo tomaron el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lienzos, con aromas, y lo colocaron en un sepulcro nuevo. Los apóstoles acuden a la Virgen, que les fortalece en la fe y en la esperanza de la resurrección de su Hijo.

Hoy es un día de dolor y soledad en la Iglesia, porque Jesús ha muerto y aún no ha resucitado.

Pero es también un día de esperanza y de gloria porque presentimos cercana la victoria de la Resurrección.

En la Vigilia Pascual por la noche, se empieza a celebrar la Resurrección de Jesucristo, que ocurrió el domingo al amanecer.

¿Estabas TÚ el día que murió Jesús en la cruz?

Viernes Santo. Celebramos el día en que Jesucristo murió en la Cruz para salvarnos de nuestros pecados.

Lo celebramos principalmente, participando en los Oficios litúrgicos de esta tarde: lecturas de la Sagrada Pasión, adoración de la Santa Cruz y la Sagrada Comunión.

La Iglesia nos pide a los cristianos recibir la Eucaristía al menos una vez al año, por Pascua y confesarnos al menos una vez al año. Y lo hace porque así, nos asegura un alimento mínimo para nuestra alma.
 
¿Quién no se conmueve y se arrepiente viendo todo lo que va a ver?

 

Muchas personas tienen también la costumbre de rezar el Via Crucis, de participar en las procesiones para acompañar a Jesús en su camino, etc. 

 “El Hijo del Hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles; se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán, pero a los tres días resucitará.” Mt 10, 33-34. “Porque el Hijo de Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en redención por muchos” Mt 10, 45.

Cristo, como hombre que era, padeció todos los sufrimientos que se relatan en la pasión hace muchos siglos. Pero como Dios, es eterno, no tiene tiempo: no hay para Dios un antes y un después. Todo está presente ahora delante de Él. Es igual el año 580 que el 1990 o el 3150.

Y en el año 30, cuando cargó con la cruz, cuando le metieron un clavo, cuando vivió cada uno de sus dolores, tenía presente en lo íntimo de su ser todo lo que yo –y cualquier otro hombre- hacemos ahora y en cualquier momento de la historia. Por eso en el año 30 TÚ ESTABAS PRESENTE EN LA PASIÓN. (JP Manglano).

Con tus elecciones en tu vida de ahora respecto a la verdad, al bien y a el lugar que ocupa Dios en tu vida, actúas como alguno de los personajes que actúan en el evangelio.

¿dónde eliges estar?

  • Para personas bautizadas que conocen a Jesús.

 Con Juan, que acompañó a la Virgen y al Señor durante todo el camino.

Con las Santas mujeres, que consolaron a la Virgen y a Jesús.

Con los discípulos, que huyeron muertos de miedo y solo creyeron cuando vieron la resurrección.

Con Pedro, que negó ser discípulo de Jesús por miedo y arrepentido le pidió perdón. Desde entonces tuvo mucha fuerza y pudo ser cabeza de la Iglesia y dar su vida por Jesús.

Con Judas, que traicionó al Señor y no se atrevió a pedirle perdón. Se desesperó.

  •  Para personas bautizadas que no conocen a Jesús y no bautizadas.

Con el centurión, aunque no conoce a Jesús, observa, piensa y dice “verdaderamente este era Hijo de Dios”.

Con el Buen Ladrón, peca pero es humilde y lo reconoce. Gana el cielo al instante pidiendo perdón.

Con Simón de Cirene, le fuerzan a ayudar a Jesús a llevar la cruz, y encuentra la fe.

Con los judíos que condenan a Jesús, quieren eliminarlo y empiezan a gritar para que le condenen.

Con Pilato, sabe que es inocente pero no quiere quedar mal con los judíos ni con Roma.

Con personas que condenan, se dejan llevar por lo que grita la mayoría, algunos han sido curados por Jesús.

Con las personas insensibles, que pasan por allí, ven y permanecen indiferentes a todo lo que está pasando.

Padecimientos de Jesús por orden cronológico el Viernes Santo.

Al amanecer el Sanedrín en pleno, vuelve a condenar a Jesús. Lc 22, 66-71.

Llevan a Jesús ante Pilato, ante Herodes y de nuevo ante Pilato. Lc 23, 1-25.

Flagelan y ponen una corona de espinas a Jesús, mientras le insultan. Jn 19, 1-3.

“Ecce Homo”: he aquí al hombre. Pilatos intenta que los judíos se den por satisfechos con la flagelación, pero todos gritan pidiendo que le crucifiquen. Jn19, 5-6

Pilato condena a Jesús a muerte de cruz, después de haber proclamado tres veces su inocencia. Jn 19,16

Jesús carga con la cruz, comienza a subir al Calvario. Lc 23, 26-32.

 Jesús muere en la cruz. Esta tarde es bajado de la cruz y sepultado. Mt 27, 50 y 60.

Última Cena

 

Jueves Santo. Celebramos la Última Cena de Jesús con los Apóstoles, cuando el Señor instituyó la Sagrada Eucaristía y el sacerdocio católico, al convertir el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre y decir después a los Apóstoles “Haced esto en conmemoración mía”. Recordamos también el lavatorio de los pies y el Mandamiento nuevo. (Jn 6, 35. Lc 22, 14-20 y Mt 26, 26-29).

1200 años antes de la muerte de Jesús, el pueblo de Israel era esclavo del pueblo egipcio. El comportamiento del pueblo egipcio no era bueno. Dios eligió una noche, para castigarles. En esa noche, un ángel quitaría la vida a los primogénitos de cada casa. Dios prometió a Moisés que la muerte “pasaría de largo” en las casas del pueblo de Israel que fuesen rociadas con “sangre de cordero” en sus “puertas”; la sangre los salvaría Recibieron también el mandato de comer el cordero. Después de esa noche, Dios ayudó a Moisés a escaparse con su pueblo de la esclavitud de Egipto. (Ex Cáp. 11 y 12). Los judíos conmemoran -cada año- este acontecimiento como la Pascua judía.

Después de más de mil años, Jesús comenzó su propia pasión celebrando la Pascua judía con sus discípulos, el Jueves Santo. El cordero (la víctima del sacrificio) sería Él mismo, que ofrece su cuerpo y sangre. Nos libra esta vez de la esclavitud del pecado.

Con esto Jesús dio a la Pascua su completo significado: al verter su sangre –la sangre del cordero de Dios sin pecado-, el pecado y la muerte quedaron definitivamente vencidos.

La Pascua judía es una profecía de la muerte de Cristo en la Cruz. Los seguidores de Jesús, rociarían la cruz (= puertas) con la sangre de Jesús, el Cordero perfecto. Todos los que aceptan a Cristo y guardan sus mandamientos serán salvados por su sangre; la muerte “pasará de largo” ante ellos porque tienen la vida eterna. Jesús transformó en Eucaristía el alimento en el que ahora recibimos su cuerpo bajo la apariencia de pan, y el cáliz de su sangre bajo la apariencia de vino, salvándonos de la muerte eterna.

Jesús dijo que deseaba ardientemente celebrar la Pascua con sus discípulos, porque les quería mucho. Nosotros lo celebramos principalmente participando en la Misa Vespertina de la Cena de Señor y después visitando a Jesús en los Monumentos. Quiero desearlo ardientemente, como Jesús.

Padecimientos de Jesús por orden cronológico el Jueves Santo.

La oración de Jesús en el Huerto. Jn 18.

Entrada la noche Judas le traiciona con un beso. Apresan a Jesús como a un delincuente.

Llevan a Jesús a casa de Anás y Caifás. Se reúnen sacerdotes y ancianos y le condenan a muerte. Y empezaron a escupirle y a darle bofetadas. Mc 14, 64 ss.

Pedro niega conocer a Jesús. Mc, 14, 67 ss. Lc 22, 61-62. “Antes de que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.””El Señor se volvió y miró a Pedro” Pedro” salió fuera y lloró amargamente.”

¿Qué relación hay entre la Eucaristía y la Cruz?

 

Se acercan el Jueves y el Viernes Santo. En los que se nos entrega el Señor en la Eucaristía y en la Cruz.

En estos días podrás acompañar al Señor en el “monumento de Semana Santa”. Es el lugar que en las iglesias destina para la reserva del Santísimo Sacramento, es decir, de la Hostia Consagrada el día de Jueves Santo hasta la celebración de la muerte del Señor el Viernes Santo. Momento en que dicha forma se administra, expresando de esta forma la unión entre la Eucaristía y la Cruz.

Muchas personas en señal de amor a la Eucaristía visitan muchas Iglesias, rezando en cada una ante el Señor reservado en el monumento.

 El sacrificio de la cruz y el Sacrificio de la Misa

La muerte de Jesús en la Cruz es verdadero sacrificio.

Jesús es sacerdote (ofrece el sacrificio): no fue ofrecido al Padre por Pilato, o por Caifás, o por la multitud allí presente, ni por los que le clavaron el el madero. Fue El quien se entregó a Sí mismo porque quiso.

Jesús es víctima: derrama su propia sangre, que queda separada del cuerpo.

Muere en la cruz manifestando exteriormente –con palabras y obras- su amorosa entrega interior. Clavado en la cruz exclama: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” y poco antes de morir “Todo está cumplido”. Jesús ha hecho en todo la voluntad del Padre.

La santa Misa es el Sacrificio de Cuerpo y de la Sangre de Jesucristo que se ofrece a Dios por misterio del sacerdote en memoria y renovación del Sacrificio de la Cruz.

La santa Misa y el Sacrificio de la Cruz son el mismo y único sacrificio.

El mismo sacerdote. La misma víctima. La misma entrega interior de Jesús (=oblación). El mismo amor a la voluntad del Padre.

Sólo cambia la manifestación externa de esta misma entrega.

En el calvario la manifestación externa el la pasión y muerte.

En la Misa la manifestación externa es la separación sacramental, no cruenta, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo mediante la conversión del pan y vino en Cuerpo y Sangre de Cristo.

Madre mía enséñame a pronunciar un sí como el tuyo y como el de Jesús. Estar en Misa es estar en el calvario. No quiero que te falte mi compañía. Con más amor a Jesús venceré las dificultades que tengo para ir. Ayúdame.

¿Sé lo que pasa en Semana Santa?

Después de habernos preparado durante la Cuaresma con ayuno, limosna y oración, entramos en Semana Santa con el ánimo despierto para acompañar a Jesús en un momento importante.

En la Semana Santa tienen lugar los más importantes misterios de la vida del Señor: su Pasión, Muerte y Resurrección. Es lo que llamamos el Misterio Pascual.

Domingo de Ramos, el Señor es aclamado por la multitud como Hijo de Dios. Mt 21, 1-11. Nosotros acudiremos a la Procesión de las Palmas y aclamaremos a Jesús como Rey nuestro, porque con su muerte y resurrección nos ha conquistado. Con la celebración del Domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la Semana Santa.

Del Lunes Santo al Jueves Santo Jesús pasa los días entre Betania (en casa de sus amigos Marta, María y Lázaro) y Jerusalén. Los escribas y fariseos habían decidido matarle después del milagro de la resurrección de Lázaro. Jesús les compara con la higuera estéril (Mt 21, 18-22) y anuncia que va a ser crucificado (Mt 26,2). Después de que María perfumase en casa de Simón el leproso los pies del Señor, Judas decide buscar a los príncipes de los sacerdotes para entregar a Jesús a cambio de dinero.

 Triduo Pascual. Empieza el Jueves Santo y termina el Domingo de Resurrección. Es el punto culminante del año litúrgico. El domingo es el más importante de los días de la semana porque existió el domingo de resurrección. La celebración del Triduo Pascual no es un simple recuerdo del pasado. Por medio de los ritos pascuales, los fieles revivimos, en el presente siempre continuo de la Iglesia, los misterios salvíficos de nuestro Señor Jesucristo.

Cada día te iremos contando lo que sucede y como lo puedes celebrar.

Dieron la vida por mi, con tan solo 9 años.

El Padre Steven Kwon L.C. (Canadá) contó para Alfa y Omega 12 marzo 2009 una historia impresionante, que merece la pena leer.

Después de la buena preparación durante la cuaresma, notamos cerca la Semana Santa.  Es el tiempo que la liturgia nos ofrece para descubrir como es el amor de un Dios que da la vida por nosotros. El que MIRA, entiende que el Dios que “da” merece respuesta.

El relato habla por si solo. Quizá la fuerza del ejemplo te lleve a decidir cómo vivir mejor TU Semana Santa. 

  

Crecí en un ambiente sano con amigos católicos que practicaban su fe con gran entusiasmo, porque formaban parte de un grupo carismático. Mi mejor amigo era Jason Hanson. Algo sorprendente ocurrió después de un partido de fútbol. Ganamos el partido y Jason me invitó a comer cerca del colegio. Mientras caminábamos a una tienda Seven-Eleven, Jason me preguntó: «¿Qué vas a hacer cuando seas grande?» Yo le respondí: «Seguramente seré médico y llegaré a ser papá de seis o siete niños». Jason me dijo con una sonrisa: «Pero ¿eres feliz?» «¡Claro que sí, soy feliz!», le dije. Entonces Jason me volvió a preguntar: «Yo me refiero a si eres realmente feliz». -«Bueno, realmente no», respondí. Luego me dijo Jason: «Creo que yo puedo curar tu infelicidad, pero te lo enseñaré después».

 

Cuando llegamos a la tienda Seven-Eleven nos separamos. De repente un joven corrió con una pistola y empezó a amenazar a la chica que estaba en la caja registradora. El joven la amenazó con matarla si no le daba todo el dinero. La chica estaba tan asustada que no lograba atinar los botones adecuados para abrir la caja registradora. El joven de la pistola se empezó a poner nervioso e impaciente, y cuando me vio, apuntó directamente hacia mí. Me quedé helado.
 
Luego vi a mi mejor amigo corriendo hacia él por detrás. Antes de que pudiera hacer algo, vi a Jason saltar en el aire y golpear al joven por detrás. Dado que Jason era bajo de estatura, cayó al suelo, apenas sorprendiendo un poco al pistolero, que se dio la vuelta y le disparó dos balas en el pecho, y salió corriendo.
 
Jason me llamaba: «Steve, Steve, ¿dónde estás?» -«Estoy aquí», le dije, y corrí hacia él. «Todo va a salir bien, te pondrás bien, aguanta un poco», y grité: «¡Llamen a una ambulancia!» Tomé a Jason y me miró con una sonrisa, e, intentando respirar, me dijo: «¿Sabes qué, Steve?», yo dije: «¿Qué?» Respiró profundamente y me dijo: «Lo mejor que se puede hacer en este mundo es dar la propia vida por un amigo». Después, Jason murió en mis brazos, con tan sólo nueve años.

 

Después de esta dura experiencia, sentí con fuerza mi fe y mi vocación al sacerdocio.
 
Sentí a Dios cerca de mí, llamándome a seguir sus huellas.