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En verano, Dios va donde tu vayas (2)

Mochila del superviviente:

1. Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Aprovecha la eucaristía dominical ahora con más tiempo libre.

2. Vive la familia. Dialoga, juega sin prisas, reza en familia.

3. Vive un valor. Piensa en que virtud o valor concreto pueden crecer tus hijos. Busca la manera de transmitírselo de forma positiva a través de las vuestro ejemplo en las actividades de cada día y a través de pequeños retos que ellos se marquen.

Es el mejor regalo que podemos hacerles. Las virtudes les convertirán en personas recias, capaces de proponerse grandes metas y de llevarlas a cabo; personas que sabe lo que quieren, que no se asustan ante los obstáculos; y sobretodo personas felices.

Esta lucha por adquirir las virtudes requiere esfuerzo, pero vale la pena. Vale la pena dejar que nuestros hijos se cansen, luchen, lo intenten una y otra vez; vale la pena exigirles aunque pueda costarnos a nosotros verles cansadas, que sufren; ellos esperan que nosotros les exijamos, primero con nuestro ejemplo.

Vale la pena enseñar el VALOR DEL ESFUERZO. Pero tenemos que tener en cuente que no hay esfuerzo si no hay motivo. Sin MOTIVACIÓN es imposible que alguien luche por una meta. Sin una meta, sin un objetivo… no existe el movimiento. Por tanto, es básico conocer, aplicar y generar las motivaciones que impulsan al niño, para lo que debemos conocer y escuchar a los hijos, entrenándoles en la capacidad de motivarse a sí mismos.

Algunas ideas prácticas:

 Insistirles en el DOMINIO DE SÍ venciendo el mal humor, acabando todos los proyectos que han empezado y dominando la impaciencia.

 Enseñarles el valor de la OBEDIENCIA. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los adultos: no hay que tener miedo a exigir.

 Un gran regalo: el ORDEN; que se den cuenta de que cada cosa tiene su sitio y que antes de empezar algo nuevo, lo anterior tiene que quedar recogido. Algunos ejemplos concretos pueden ser: hacerse la cama, dejar la ropa bien guardada en el armario, colgar la ropa mojada al volver de la piscina…

RECIEDUMBRE: que aprendan a hacer en cada momento lo que deben y no solo lo que les apetece. Algunos ejemplos concretos: pueden ayudar con un encargo en casa, comer de todo, evitar quejas aprendiendo a sonreír.

4. Vive la amistad. Haz de las reuniones con amigos y familiares momento de escucha, ayuda, diálogo, enriquecimiento y respeto a las demás personas.

5. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétalos y respeta sus bienes.

6. Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la vanagloria.

7. Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.

8. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco se toma vacaciones.

9. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, descubre la presencia de Dios y da gracias por todo.

El texto de esta entrada está en parte inspirado en las palabras de D. Pedro Carpintero en el Boletín MFC nº 96.